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Le tiró ácido al novio pensando que era infiel: se equivocó y no la perdonaron

  Una mujer celosa que roció a su novio dormido con ácido y luego lo atacó por segunda vez mientras yacía herido después de creer erróneam...

 


Una mujer celosa que roció a su novio dormido con ácido y luego lo atacó por segunda vez mientras yacía herido después de creer erróneamente que estaba teniendo una aventura con otra chica recibió una dura condena por el ataque. Ocurrió en Londres, y la noticia conmueve a todo el Reino Unido.

 

En 2019, Esther Afrifa, de 28 años, compró un litro de ácido sulfúrico en Internet y lo dejó junto a su cama lista para atacar a Kelvin Pogo, de 29 años, en su casa en Wembley, al norte de la capital inglesa. Para colmo, luego del ataque vino otro, y Afrifa hizo todo lo posible para evitar que Pogo recibiera atención médica

 

Pogo aseguró a Standard : «Cada día que me despierto es como el día en que ella me atacó. Es como si el tiempo se hubiera detenido. Cada vez que alguien golpea la puerta tengo miedo… Ella solía ser mi mundo y me hizo esto. Simplemente no puedo entenderlo». El hombre también aseguró que desde la agresión ha tenido varios episodios de pensamientos suicidas.

 

Afrifa le arrojó el ácido a Pogo en la madrugada del 22 de diciembre de 2019. Primero se lo tiró en el pecho mientras dormía. Rápidamente se quemó a través de su camiseta, según se supo por las declaraciones del juicio realizado esta semana en el Harrow Crown Court.

 

Al principio no se dio cuenta de que su novia era la responsable y le pidió ayuda antes de tirarse agua sobre sus heridas. Entonces empezó otra odisea para Pogo, porque Afrifa fingió llamar al 999 de emergencias médicas, volvió sobre sus pasos y atacó nuevamente a Pogo mientras estaba echado en el sofá sufriendo a la espera de los médicos: lo golpeó y le tiró más ácido, ahora en la cara.

 

Recién entonces Pogo entendió todo lo que estaba pasando. Afrifa le gritaba que le había sido infiel, cosa que quedó demostrada que no fue así. Entonces Pogo salió corriendo de su casa y en medio de la calle logró ser socorrido por una persona que justo pasaba por ahí y lo llevó a un hospital. La mujer intentó escapar de la escena, pero la Policía la halló a las pocas horas escondida en un callejón.

 

Durante el juicio, Pogo contó otro detalle escalofriante: dijo que Afrifa trató en primera instancia de hacer que bebiera ácido de una botella cuando sentía que se le quemaba el pecho. Le decía que era agua del grifo, y que bebiera tranquilo. Pero algo lo salvó: su desconfianza al agua de red, ya que en su infancia había aprendido a no tomar porque en su Ghana natal, en Africa, el agua de cañería solía venir con gérmenes.

 

Pogo, quien se mudó a Gran Bretaña para estudiar cine, se quedó con un trauma mental continuo y daños permanentes en los ojos, la cabeza, la cara y la parte superior del cuerpo.

 

Por la salvaje agresión, Afrifa fue condenada a 14 años de prisión por el juez Charles Bourne. «Fue algo verdaderamente perverso», dijo el magistrado. El detective Tom Dawood, el oficial investigador del caso, dijo: «La víctima sufrió heridas horribles a manos de Afrifa y ha soportado meses de cirugías y visitas al hospital desde el ataque».

 

La acusada indicó que pensaba que su novio estaba teniendo una relación oculta con una compañera de Universidad, y que eso obró para que tomara la inexplicable decisión de planear el ataque que finalmente consumó.

 

«Me complace que Afrifa haya sido llevada ante la justicia por su horrible crimen y ahora cumplirá una importante sentencia de prisión», dijo Dawood, que explicó que es probable que a Afrifa la deporten a Ghana (tiene la misma nacionalidad que su ex pareja) después de su liberación dentro de muchos años.

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